Cómo y por qué renuncié a mi trabajo para viajar por el mundo

Era Agosto del 2017 y ahí estaba yo caminando en medio de la selva, escuchando a lo lejos el sonido del mar que me invitaba a acercarme cada vez más, en un lugar de ensueño llamado Parque Tayrona en la costa caribeña de Colombia.

Había soñado mucho tiempo con visitar el país hermano de Colombia y finalmente estaba ahí aprovechando al máximo mis vacaciones del trabajo y disfrutando cada momento del viaje; pero fue precisamente ahí, en el Parque Tayrona que una pregunta empezó a dar vueltas en mi cabeza:

¿Qué pasaría si dejara mi trabajo para viajar por el mundo sin una fecha exacta de regreso?

Debo confesar que lo había pensado antes, pero nunca con tanta intensidad como en ese instante. Será que era una señal de que se acercaba el momento? Probablemente sí.

Las señales fueron llegando poco a poco

La primera vez que escuché o mejor dicho leí que alguien había renunciado a su trabajo para viajar por el mundo fue hace poco menos de 5 años cuando regresé de mi primer viaje a Cusco y empecé a buscar algo de motivación viajera hasta que di con el blog de un español llamado Angel Alegre que había renunciado a su trabajo en Microsoft para viajar por el mundo. La idea me impactó y fue la primera señal de que habían más cosas en la vida que solo trabajar.

Un par de años después por esas cosas de la vida conocí a otro español, pero esta vez en vivo y en directo que venía viajando hace 8 años por Sudamérica y que si bien es cierto no tenía un blog de viajes, su vida estaba llena de historias interesantes que algún día yo también quería contar. Realmente fue una gran inspiración.

Y así fue que empecé a revivir mi sueño de querer viajar por el mundo… quizá en ese momento no tenía idea cómo iba a hacerlo, solo sabía que era posible y que necesitaba creer en mi sueño y empezar a trabajar para hacerlo realidad. Es así que decidí empezar a ahorrar todos los meses una cantidad fija de dinero destinada única y exclusivamente a hacer realidad mi sueño y eso fue lo que hice durante 2 años.

En Agosto del 2017, después de regresar de Colombia conocí otro viajero español que había renunciado a un muy buen trabajo en Inglaterra para dar la vuelta al mundo. En ese momento me identifiqué muchísimo con su historia, y entendí que conocerlo era otra señal que el Universo me enviaba para decirme que estaba en el camino correcto y que era posible escribir mi propia historia.

No creo que haya sido casualidad conocer de alguna manera a estas personas. Me gusta pensar que cada una llegó en el momento que debían llegar a mi vida y siempre estaré muy agradecida por ello. A veces solo hay que estar atento a las señales.

¿Por qué dejarlo todo por algo incierto?

¿Cómo vas a dejar tu trabajo, tu familia, tus comodidades para irte a quien sabe dónde?

Esa era una de las preguntas más comunes que pasó por mi cabeza y seguramente por la cabeza de algunas personas a las que le contaba mi sueño; sin embargo, esa misma pregunta tenía infiltrada la respuesta, y la palabra clave era: COMODIDAD.

Al contrario de lo que muchos puedan pensar, me gustaba mucho mi trabajo y podría volver a hacerlo en cualquier otro momento sin ningún problema. Vivía en un lindo lugar con una de mis mejores amigas y tenía (y tengo) la bendición de contar con una familia maravillosa y unos amigos increíbles con los que comparto lindos momentos.

Entonces, ¿qué pasó? Pues me sentía demasiado cómoda y sabía que lo próximo que tocaba era seguir creciendo profesionalmente, comprarme un carro, tener una pareja, hijos y una linda casa donde vivir.

Finalmente eso era lo socialmente correcto, no? Pero, ¿qué más hay? ¿eso es todo?

Me negaba aceptarlo.

Yo soñaba con conocer otros países, otras culturas, otros idiomas. Quería conocer otras personas, otras formas de vivir. Soñaba con explorar el mundo, pero sobre todo explorar mi mundo interior, conocer mis luces y mis sombras, perderme en lugares en los que jamás pensé estar y volverme a encontrar cuantas veces sea necesario.

Con esto no quiero decir que viajar sea la única y la mejor forma para hacerlo, pero es la que yo elegí para mi y la que me hace feliz. Quizá en algunos años cambie de opinión, pero no quería pasar el resto de mi vida pensando ¿qué hubiera pasado si a mis 28 años hubiera hecho esa viaje que tanto soñaba con hacer?

Los miedos y las dudas empiezan a salir

Los meses iban pasando y mis ahorros iban creciendo; sin embargo me di cuenta que el dinero no era lo único que necesitaba para viajar por el mundo. Definitivamente no era una decisión fácil de tomar y NO recomiendo que lo tomes a la ligera si estás pensando en hacerlo. Hay algunas cosas que se deben tomar en cuenta antes de dar el gran paso y se necesita coraje, certeza y mucha confianza en uno mismo para llevarlo a cabo.

Mujer y peruana viajando sola por el mundo? Eso es imposible. Ese tipo de viajes es solo para hombres y sobre todo para “gringos” o europeos. Los peruanos no podemos darnos esos lujos.

Sin duda ese es uno de los primeras creencias limitantes que tuve que eliminar de mi cabeza.

¿Qué voy a hacer cuando regrese? Esta es otra pregunta recurrente. Y debo decir que aún no tengo la respuesta, pero estoy aprendiendo a disfrutar del proceso, a seguir las señales que me da la vida, a confiar en mi instinto y a dejar de planificar y controlar todo para vivir más el momento presente 🙂

¿Estaré haciendo lo correcto? Viví tanto tiempo haciendo “lo que se debe hacer”, que no voy a negar que fue difícil salir de los esquemas y de mi zona cómoda; pero creo que la clave está en mantener de alguna manera vivo tu sueño. Yo lo hice a través de las historias de otros viajeros que conocí en el camino, leyendo blog de otras chicas que ya lo habían hecho y a través de los viajes cortos que hacía cuando podía.

¿Tuve dudas? Muchas.

¿Razones para dejarlo todo y viajar? Muchas más.

¿Por qué te cuento todo esto?

El propósito del blog es inspirarte a través de mi historia para que tú también te animes a hacer eso que siempre quisiste hacer. No tiene que ser un viaje. Quizá sea estudiar lo que realmente te gusta, cambiar de trabajo, iniciar tu propio negocio, o por qué no, viajar por el mundo o hacer tu primer viaje sola.

Imagina por unos segundos que hoy tienes la oportunidad de hacer realidad tu más grande sueño.

¿Cuál sería? ¿Dónde estarías? ¿Cómo te sentirías? ¿Con quién lo compartirías?
Tómate un momento para responder estas preguntas. Soñar es gratis.

Tal vez hacer realidad los sueños no sea tan fácil, no te voy a mentir, pero lo que sí te puedo decir es que vale completamente la pena.

Y con esto no te quiero decir que ahora que estoy cumpliendo mi sueño de viajar por el mundo tengo la vida perfecta y vivo en un cuento de hadas. Quien te diga eso no te está contando la historia completa.

Hay días en los que las cosas no salen como uno lo espera, que te sientes vulnerable o de mal humor, que pierdes vuelos, pasajes, dinero, etc o que conoces a alguien especial, pero te das cuenta que las despedidas se vuelven parte de tu día a día. Todo eso y más también es parte del viaje…

Sin embargo, la sensación de despertarme cada día sabiendo que viviré una experiencia distinta, así como las personas que conozco en el camino, los lugares que visito y lo mucho, pero mucho, que estoy aprendiendo de mi misma hacen que este viaje sea más que especial y no lo cambiaría por nada.

A veces es difícil dar ese primer paso o salto de fe sin tener muy claro todo el camino, al menos para mi lo fue, pero lo único que te puedo decir es que no dejes de lado tus sueños, solo porque parezcan difíciles de conseguir. Si realmente es algo que deseas de corazón encontrarás la manera de lograrlo.

Recuerda que si lo puedes creer lo puedes crear. Todo lo que necesitas ya está dentro de ti.

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