No soy inconstante, soy cíclica

No sé por qué siempre antes de mi cumpleaños me viene una de esas crisis existenciales acerca de quién soy, cuál es mi propósito en este mundo, si estoy haciendo lo que realmente quiero y ese tipo de cosas que a veces una preferiría no pensar, pero es inevitable que empiece a dar vueltas por tu cabeza.

***En el siguiente link puedes leer la Carta a mi yo del futuro que escribí antes de cumplir 26

Es así que por esas cuestiones y causalidades de la vida, hace exactamente tres semanas llegué a la puerta de Susi Sillau, por recomendación de una amiga, para que me haga una bendición y sanación de útero.

La verdad es que ni siquiera yo sabía muy bien a lo que iba, pero ahí estaba yo, frente a otra mujer que jamás había visto en mi vida y que empezó a hablarme sobre el ciclo menstrual y el impacto que tiene cada etapa en la vida de las mujeres.

Muchas cosas resonaron en mi en ese momento y empecé a entender también algunas otras. Sin embargo, todo era tan nuevo que estaba más que sorprendida que a mis casi 28 años no tenía ni idea de lo que pasaba conmigo y con mi cuerpo cada 7 días (en promedio). Me había desconectado tanto de mi esencia y de mi feminidad que estaba solo enfocada en HACER miles de cosas todos los días y me había olvidado de lo hermoso y simple que era SER.

Esa noche fue un punto clave para todo lo que vino en las siguientes semanas.
Si bien es cierto, sentía que las cosas me estaban yendo bien en términos generales, habían algunas otras que no estaban engranando del todo y necesitaba detenerme a mirar que estaba pasando. Pero… ¿cómo podría detenerme, si hay tantas cosas por hacer? Se venía un nuevo viaje en grupo, mucho trabajo en la oficina, temas familiares, nuevos proyectos, en fin, tantas cosas que era casi imposible pensar en detenerme a mirar “hacia dentro”.

Así pasaron los primeros diez días después de ese encuentro. Con algunos pequeños cambios y algo más de claridad, pero seguía enfocada en mis miles de pendientes, en mis planes, en mi trabajo, en todo menos en mi.

Hasta que hace menos de una semana me di cuenta que ya no podía sostener más este ritmo y que necesitaba un cambio.

Como todos los lunes, fui después de mi trabajo a mi clase de meditación (algo que siento que también ha estado influyendo sutil y silenciosamente en todo esto) y fue ahí donde después de una hermosa meditación empecé a ver todo con más claridad.

Necesitaba empezar a escucharme en el silencio, a dejar de HACER tantas cosas y (re)conectar con mi SER, a mirar hacia dentro y sobre todo empezar a cuidarme y a amarme poniéndome como prioridad numero uno en mi vida.

Susi me había recomendado que escriba todos los días cómo me sentía para ir reconociendo mis pensamientos y sentimientos en las diferentes etapas o ciclos que pasamos todas las mujeres antes, durante y después de la menstruación.

Hasta ese momento no entendía muy bien a que se refería, pero de todos modos decidí dedicarme una semana completa a mi, sin pensar en mis pendientes, en mis proyectos y en todo lo que hay afuera, sino tratando de reconectar desde la quietud y el silencio (algo que me costó muchísimo) con esa fuente de sabiduría y amor que está dentro de mi y está dentro de todas las mujeres, pero muchas veces lo tenemos tan refundido y olvidado que perdemos de vista nuestro poder natural y lo terminamos buscando en cualquier otro lado menos dentro de nosotras mismas.

Así fue que empecé a averiguar más sobre el ciclo menstrual, sus etapas, sus características y cómo cada una de estas puede influir de manera diferente en mi forma de actuar, de sentir, de pensar y de ver la vida…

Definitivamente estoy aun en pañales en mi proceso de auto conocimiento, pero el empezar a escucharme y conocerme me permite ser más comprensiva conmigo misma porque ahora puedo entender y aceptar que hay días en los que simplemente no querré hacer nada, otros en los que estaré peleada con el mundo y quizá otros (como hoy) en los que querré comerme el mundo entero y poner en marcha mis planes y proyectos… Todos esos cambios son completamente normales.

Es importante que nosotras las mujeres y también los hombres comprendamos
que no hay nada de malo en ser cambiantes, esa es nuestra naturaleza y ahí reside nuestro poder si sabemos identificar en qué etapa de nuestro cliclo estamos y la utilizamos correctamente.

Es hora de que empecemos a reconocer y conectar con nuestro poder femenino. Hay muchos viajes en la vida, pero el mejor viaje que podemos vivir es el que hacemos hacia nosotras mismas porque dentro de nosotras tenemos todo lo que necesitamos para ser felices.

Somos cíclicas, somos únicas. Somos mujeres.

No soy una especialista en este tema ni mucho menos. Solo quise compartir contigo mi experiencia, que quizá puede ser también la tuya; así que si quisieras ahondar más en estos temas te dejo algunas recomendaciones que a mi me han ayudado:

Bendicion de Utero: Susi Sillau
Cómo funciona el ciclo menstrual: El Caminó Rubí
Meditaciones gratuitas Brahma Kumaris

 

 

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