El Síndrome post viaje y cómo superarlo

Regresar de un viaje probablemente es una de las partes más difíciles que le toca vivir a un viajero, ya sea que el viaje haya sido por un par de semanas, unos meses o quizá años… el simple hecho de regresar a casa, de retomar el trabajo, de volver a la rutina y de sentir que quizá ya no eres la misma persona que salió con la mochila hace un tiempo, te lleva a empezar a cuestionarte muchas cosas de tu vida y quizá empieces a sentirte desorientada, perdida y con mil y un ideas en la cabeza que no sabes cómo ordenar o por dónde empezar, pero ¿por qué sucede esto?

CAUSAS DEL SINDROME POST VIAJE

Para empezar debo decir que todo lo mencionado en este artículo se basa en mi experiencia personal. Si bien es cierto, aún no me ha tocado regresar de un viaje largo de muchos meses o quizá años, sí me ha tocado regresar de varios viajes cortos, estando fuera de casa desde una semana hasta tres o cuatro meses y la verdad es que en la gran mayoría de estos viajes he experimentado de diferentes maneras lo difícil que es regresar a casa.

Cuando viajas y sales de tu zona de confort (especialmente si viajas sola) empiezas a ver el mundo con otros ojos, te sientes como un niño al que todo le sorprende y se maravilla con las cosas más simples de la vida, conoces personas en el camino, te enamoras, aprendes a dejar ir, a aceptar las cosas que están fuera de tu control, pruebas cosas nuevas, solucionas imprevistos y vives intensamente cada uno de los días de tu viaje, más aún si sabes que tienes una fecha próxima de regreso.

Al vivir todas estas cosas en un periodo de tiempo relativamente corto es como si las experiencias de una vida cotidiana/rutinaria de uno o dos años las vivieras en unos pocos meses o incluso semanas y es ahí donde todo se vuelve más intenso y donde tu mente empieza a abrirse a nuevas posibilidades, mostrándote que hay más cosas por hacer y por vivir que simplemente levantarte para ir a trabajar, ir al gimnasio y terminar el día viendo una serie en Netflix…

Y la cosa se complica más aún cuando vuelves a casa y te das con la sorpresa de que todo aquí sigue exactamente igual. El país sigue con los mismos problemas de corrupción, los conductores siguen tocando la bocina del auto como si eso solucionara los problemas del tráfico y tus compañeros de trabajo siguen creyendo que lo único que importa es conseguir un aumento y llevarse bien con el jefe.

En el caso de tus amigas, sigue siendo complicado coordinar un encuentro porque todas están en sus propios temas y, por el lado familiar, tus padres siguen con las mismas preocupaciones de siempre.

En conclusión todo sigue igual, y en realidad no tendría por qué haber cambiado. Probablemente ni siquiera te hubieras dado cuenta de eso si es que tú también estuvieras dentro de ese círculo, pero el hecho de estar fuera por un tiempo, te hace ver las cosas de forma distinta, regresas con nuevas ideas, con ganas de seguir viajando y de comerte al mundo; pero muchas veces terminas chocándote con una realidad que te empuja a regresar a la rutina de siempre y es ahí donde el síndrome del post viaje se muestra en todo su esplendor.

RECOMENDACIONES PARA SUPERARLO

Es muy probable que el síndrome post viaje aparezca una y otra vez cada vez que regreses de un viaje. Al menos a mi me pasa muy seguido y seguramente me seguirá pasando.

Por esa misma razón, quiero compartir contigo algunas recomendaciones que estoy poniendo en práctica para hacer más llevadero mi regreso a casa después de unas buenas vacaciones:

  • Trata de regresar al menos un día antes de empezar a trabajar. Esto es algo que a mi todavía me cuesta mucho hacer, ya que al tener los días de vacaciones limitados trato de aprovecharlos al máximo y muchas veces regreso al trabajo el mismo día que llego de viaje (si es que no voy directo del aeropuerto o del terminal de buses a la oficina).

Por un lado, lo bueno de hacer esto es que de algún modo aprovechas hasta el último minuto del viaje y; sin embargo, cuando hago esto, el síndrome post viaje es mucho más fuerte porque ni siquiera me doy tiempo para asimilar que estoy de nuevo en casa y además conforme pasan los años el cuerpo pide más descanso. Por esta razón en este último viaje probé regresar al menos un día antes y la verdad es que dormir en tu cama antes de regresar al trabajo no tiene precio.

  • Tómate una semana o al menos unos días para “adaptarte al regreso”. No seas tan exigente contigo misma y trata de retomar tu rutina diaria poco a poco. Si es que regresas al trabajo el mismo día o al día siguiente, tómate al menos unos días libres después de la oficina para descansar, revaluar algunas cosas de tu vida y ordenar poco a poco tus prioridades.  Muchas veces las vacaciones o los viajes no los usamos necesariamente para descansar sino para salir, caminar, conocer lugares, personas y vivir experiencias únicas; así que probablemente vas a necesitar unos días de relajo después de las vacaciones.
  • Júntate con las personas que quieres y cuéntales de tus experiencias.No todos van a tener el tiempo y las ganas de escucharte, pero siempre habrá un buen amigo o familiar que estará feliz de escuchar tus aventuras viajeras. Solo tienes que identificar quien es y traerle un recuerdito para que te escuche con más ganas 🙂
  • Anota en una libreta lo aprendido y vivido en el viaje. Otra buena forma de “revivir” el viaje es escribiendo en una libreta los momentos que más te marcaron y lo que aprendiste de cada experiencia.

En mi caso, siempre que regreso de un viaje me siento más sensible que nunca y empiezo a tener una mezcla de sentimientos encontrados entre felicidad, nostalgia, agradecimiento, inspiración, etc que me tienen alborotada, pero a la vez creo que es el mejor momento para expresarme y decir lo que siento.

  • Lleva un recuerdo de tus vacaciones a tu trabajo.  Si tienes una oficina, decora tu escritorio o pared con algunas fotografías de tu viaje. Esto te ayudará a recordar con una sonrisa esos buenos momentos.
  • Sigue regalándote pequeños placeres. El hecho de que tu viaje o tus vacaciones hayan terminado, no significa que ya no tienes derecho a disfrutar de la vida. Todo lo contrario. Trata de mantener algunas actividades que viviste dentro de tu viaje como salir a caminar por las noches o conocer personas de otras culturas. Ahora hay muchas formas de hacerlo, incluso en tu misma ciudad. Una de ellas es a través de Couchsurfing.
  • Empieza a planear tu próximo viaje. No es necesario que te vayas a la otra parte del mundo para hacer un nuevo viaje, pero si realmente te gustó viajar puedes seguir haciéndolo los fines de semana, los feriados largos o ir planeando tus próximas vacaciones. El hecho de tener al menos un nuevo destino en mente, de ir leyendo sobre él o viendo fechas o pasajes te mantiene conectado a ese sentimiento único de libertad que los viajes te dan.

Finalmente creo que es importante recordar que viajar significa salir de tu zona de confort y para eso no necesitas irte a Uzbekistan. Solo necesitas tomar la decisión de coger la mochila, salir de la rutina y visitar un lugar en el que nunca has estado antes (puede estar a dos horas de tu casa o en otro continente). Sea donde fuera empieza a disfrutar del momento presente que es lo único que tenemos.

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