Carta a una viajera primeriza

Sé que desde hace algún tiempo está dando vueltas por tu cabeza la idea de hacer un viaje sola y desconectarte al menos por unos días del trabajo, de las clases, de las noticias negativas que ves en la tele, del tráfico… y de todo lo que te distrae y no te permite muchas veces detenerte a mirar realmente que hay a tu alrededor y sobre todo a mirar que hay dentro de ti.

 

Probablemente sea por eso que de un tiempo acá escuchas una voz interna que te pide a gritos te regales unas horas o quizá unos días en los que solo estés tú sin las preocupaciones que te agobian y sin los prejuicios que no te dejan ser quien realmente quieres ser. Tú en tu completa autenticidad, en tu simpleza…en tu estado natural.

Seguramente te gustaría hacer un viaje de ti para ti, pero es inevitable que los miedos y las dudas empiecen a rondar por tu cabeza y aparezcan preguntas como:

    • ¿Será seguro que viaje sola?
    • ¿Que pensará mi familia o mis amigos cuando les diga que quiero viajar?
    • ¿Que voy a hacer yo sola tantas horas o tantos días?
Además de esos cuestionamientos empiezas a recordar que tienes un millón de cosas pendientes por hacer y que sería casi imposible que tengas tiempo para viajar.

Por esta razón el propósito de esta carta es para decirte una sola cosa: VIAJA!

Viaja aunque los miedos se quieran apoderar de ti y creas que no eres capaz de hacer un viaje sola. Probablemente has pasado mucho tiempo creyendo que no eres capaz de hacer algunas cosas ya sea por miedo, porque otros te lo dijeron o porque tú misma empezaste a sabotearte. Cuando viajas te das cuenta que eres capaz de hacer cualquier cosa que te propongas porque el poder siempre está en ti, solo tienes que dar el primer paso.

Viaja aunque tus amigos y tu familia te digan que es arriesgado y que puedes tener un accidente si andas buscando el peligro fuera de casa. Si lo que quiere es viajar, busca otros viajeros, pregúntales tus dudas y escucha sus experiencias. Algo que he aprendido es a escuchar la opinión de aquellos que ya hicieron lo que yo quiero hacer, no de aquellos que nunca se atrevieron y que solo te traspasan sus propios miedos. Una de las cosas más peligrosas que te puede pasar es que la vida se te pase sin vivirla como realmente querías.

Viaja aunque las personas te digan que es una locura que viajes sola siendo mujer y las noticias se encarguen de decir que el mundo está cada vez peor. Solo cuando viajas te das cuenta que hay más gente buena que mala en este mundo y cuando te atrevas a dar ese primer paso verás cómo la gente te ayuda en el camino para que sigas detrás de tus sueños. El Universo siempre conspira a favor de quienes tienen el coraje de vivir su propia filosofía de vida.

Viaja no para conocer el mundo, sino para conocerte a ti misma. Una de las mejores formas de conocerte es pasar tiempo contigo, es disfrutar de tu compañía y aceptar quien tú eres con tus luces y tus sombras. Cuando viajas empiezas a ver el mundo con los ojos de tu alma y te das cuenta que todo lo que necesitas ya está dentro de ti.

Viaja por decisión propia, no por moda ni porque otros ya lo hacen. Viajar puede ser una bonita forma de expresar tu libertad, de estar en movimiento, de aprender a adaptarte a los cambios, de disfrutar del momento, y sobre todo será mucho más valioso si lo haces de corazón y por un deseo genuino que nace dentro de ti.

 

Viaja si te hace feliz y te emocionas con cada lugar nuevo que conoces.
Viaja si has tenido una gran pena y sientes que todo está de cabeza.
Viaja si necesitas tomar una decisión importante en tu vida y no encuentras la salida.
Viaja si lo que quieres es parar por un momento y empezar a mirar hacia adentro.

 

 Pero sobre todo…

 

Viaja para recordar que no necesitas de un viaje para sentirte libre y feliz, porque el mejor viaje de tu vida es el que decides vivir cada día con lo que tienes y con lo que tú ya eres.

Con amor y buenos vientos…

De una viajera a otra viajera

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